Estamos leyendo.... La evolución de Calpurnia Tate (Jacqueline Kelly) en Zaragoza

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martes, 26 de octubre de 2010

Menuda intimidad…


Intimidad y Menudo se suman a nuestra incursión en el mundo de Raymond Carver.

Dos historias, ambas sobre las relaciones de pareja; El miedo, la infelicidad, el paso del tiempo, lo que nunca se pensó hacer o decir pero se hace y se dice...

Instantáneas de parejas, incursiones con el rabillo del ojo en rupturas, viajes a lo que pudo ser pero no ha sido. Proyectos rotos. Hojas caídas que sólo pueden acabar en un saco.

Matrimonios no ideales, la evidencia, la más pura y cruda realidad.

En el primero, un reencuentro con la ex, un compendio de reproches y avances, una asquerosa cotidianeidad, una certeza, la vida continua sin el otro.

En el segundo la infidelidad, la línea sobrepasada sin posibilidad de retorno, el desencanto ante destinos truncados si es que realmente hay destino. El arrepentimiento ante la evidencia, no somos lo ideado, somos peores.

Cruzar la calle, limpiar las hojas, continuar....

viernes, 8 de octubre de 2010

Existencias...


Nunca antes en nuestro club nos habíamos enfrentado a lecturas tan pequeñas y a su vez tan grandes. Resulta difícil compendiar tantas imágenes distintas, fotografías de una sociedad desde luego no perfecta. En estos dos relatos, Cajas y Quienquiera que hubiera dormido en esta cama, no hay héroes ni heroínas sino gente plana. Son pequeñas instantáneas de vidas cualquieras, podemos tenerlas a nuestro alcance mirando por la ventana o paseando por nuestras calles. Quizás sí tiene una particularidad “a la americana”; es difícil en nuestro país hablar de una madre viajera…

Con un lenguaje escueto, preciso, mínimo Carver nos muestra una realidad ni bonita ni fea, la más pura realidad. Actos domésticos cotidianos, desvelarse por una llamada desesperada e inoportuna bien puede formar parte si no de nuestra existencia sí del personaje anónimo con el que nos cruzamos por la calle.

Cuentos o relatos, la gran duda, el primero dicen tiene nudo y desenlace, el segundo es acabado por nosotros. Sin una línea argumental precisa, y por supuesto admitiendo la no-ficción al más puro estilo de Truman Capote.

En definitiva realidades rutinarias no por ello exentas de una gran belleza.

Microrrelatos finalistas en el concurso de microrrelatos IASS 2010


COSAS DE VIEJOS
No quería sentirse un viejo inútil y, ante el desafío de algo tan difícil como era encontrar realmente una aguja escondida en un pajar, imaginó todo tipo de actuaciones posibles. Revisar la paja, brizna a brizna, tal vez con la ayuda de un imán; incluso prender fuego al pajar y después aventar las cenizas. Pero se deprimió profundamente al comprobar…¡que no era capaz de recordar siquiera dónde estaba el pajar!.
Respiró hondo al darse cuenta de que sólo era un mal sueño y nadie le había pedido siquiera que buscase una aguja. Lo comprendió cuando su nieta le despertó diciéndole, entre lágrimas, que no le hacían caso los compañeros de clase. Y se sintió de nuevo seguro, importante, arraigado en la vida, observando el interés con que la niña le escuchaba los pequeños trucos de sociabilidad que había aprendido en sus años mozos.

EL SUEÑO

Teníamos la vida por delante, llena de ilusiones y proyectos. Todo se rompió, de pronto, una grave enfermedad y una muerte inevitable. Yo lo miraba con ojos que ya no veían, hubiera querido abrazarlo para que nuestras almas se fundieran. Pero no pudo ser, lo envolvieron en sábanas blancas y lo sacaron de aquella habitación que ya era la suya.
Pasaron muchos años, un día mientras yo dormía, él vino. Vestía de blanco, como se fue, vino a darme ese abrazo que yo tanto ansiaba. Un dulce abrazo vestido de ropa blanca.



ABUELA SORPRENDIDA
La abuela, como otras veces, se encontraba al cuidado de sus nietos gemelos de cuatro años.
Llegó la hora de la siesta y no callaban, decidió compartirla con ellos y, con un poco de suerte, igual llegaban a dormirse; pero ellos a lo suyo, no callaban.
Había tenido un “gatico” buenísimo, que jamás les arañó, que jugaba con ellos, pero hacía unos meses que había muerto, y les habían dicho que estaba en el cielo.
Juan le dijo a José: ¿Qué te parece si esta tarde nos morimos un rato, nos subimos al cielo a jugar con Misy y luego nos bajamos?. José le dijo: Vale.
La abuela no podía creer lo que estaba oyendo, los dejó solos, pues sus conversaciones no eran aptas para mayores.