Estamos leyendo.... La evolución de Calpurnia Tate (Jacqueline Kelly) en Zaragoza

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miércoles, 25 de mayo de 2011

Bajo contraria estrella dos amantes...


Romeo y Julieta acaban de conocerse y su simple encuentro ha llevado al olvido a Rosalina. La sola visión de Julieta ha trastornado a Romeo, ha tocado su mano, se han enamorado profundamente.

Aunque sus parientes le están buscando sólo tiene pensamientos para ella. Escondido en el jardín de los Capuleto la escucha hablar en su balcón. Los jóvenes se declaran su amor, mayor que el odio que existe entre sus familias pues sus nombres no son mas que una cáscara, algo que de repente sienten muy lejano y ajeno, que no les define y que no les separa.

¡Oh, Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú Romeo? Niega a tu padre y rehúsa tu nombre; o, si no quieres, júrame tan sólo que me amas, y dejaré yo de ser una Capuleto. […]

¡Sólo tu nombre es mi enemigo! ¡Porque tú eres tú mismo, seas o no Montesco! ¿Qué es Montesco? No es ni mano, ni pie, ni brazo, ni rostro, ni parte alguna que pertenezca a un hombre. ¡Oh, sea otro tu nombre! ¿Qué hay en tu nombre? ¡Lo que llamamos rosa exhalaría el mismo grato perfume con cualquiera otra denominación! ”

Romeo y Julieta deciden casarse, Fray Lorenzo bendice la unión, siente resquebrajarse el odio entre familias. Los enamorados ya son marido y mujer, ¿pueden abstraerse de sus circunstancias?

Pero la tragedia camina ya hacia su desenlace, las provocaciones entre las familias aumentan, el reciente matrimonio aún no se ha dado a conocer cuando Mercucio muere a manos de Teobaldo y Romeo ciego de rabia acaba con la vida de éste.

El destierro es una pena casi tan terrible como la muerte para los enamorados, se despiden furtivamente al amparo de la noche con tristeza.

¡Oh Dios! ¡Qué negros presentimientos abriga mi alma!... ¡Se me figura verte ahora, que estás abajo, semejante a un cadáver en el fondo de una tumba!”

Los padres de Julieta han arreglado su boda con Paris. Su futuro está siendo trazado por otros. ¿Está su destino predeterminado por sus apellidos? ¿Sólo les queda resignarse?

Iré a ver al monje a ver qué remedio me da. ¡Si todos fracasaran, yo misma tengo arrestos para morir!”



miércoles, 11 de mayo de 2011

Montescos y Capuletos


El acto primero de Romeo y Julieta, escrita por Willliam Shakespeare en 1595, enmarca el espacio y el tema central de la obra desde el prólogo del coro en la primera escena. “En la bella Verona (…) dos familias, iguales una y otra en abolengo, impulsadas por antiguos rencores, desencadenan nuevos disturbios en los que la sangre ciudadana tiñe ciudadanas manos”.

El conflicto entre ambas familias se extiende a la ciudadanía, siervos, señores, doncellas... pese a que “la contienda es entre nuestros amos y entre nosotros sus criados” . Todos inmersos en un duelo sólo aplacado con la muerte de sus herederos, enamorados contra el destino, la tradición, contra lo impuesto, Romeo Montesco y Julieta Capuleto.

Una fiesta en casa de los Capuleto tratará de consolidar la pretensión de Paris y clandestinamente de liberar a Romeo de las garras del amor.

Mi único amor, nacido de mi único odio! ¡Demasiado tiempo le vi sin conocerle, y demasiado tarde le he conocido! ¡Prodigioso principio de amor que tenga que amar a un aborrecido adversario!

¿Es el amor más fuerte que el odio? ¿Es, acaso amor, también odio? ¿Es el amor, al igual que la fe, irracional, o lo irracional es el odio?