
El primer sitio a Zaragoza ha finalizado. Los franceses se repliegan hacia Burgos tras la derrota en Bailén, no sin antes volar el monasterio Santa Engracia. Zaragoza ha resistido durante casi dos meses a sus ataques. A lo largo de estas páginas hemos descubierto el horror de la guerra, la obstinación de un capitán, la defensa de todo un pueblo palmo a palmo de una ciudad destrozada incluso por sus cimientos.
Se nos evoca una Zaragoza gris, ensordecedora, con los hospitales repletos y con temor a las epidemias, hambrienta y sedienta en un verano interminable.
También se nos describen lugares por los que hoy paseamos quizá desconociendo lo que allí ocurrió y se vivió durante esta contienda incluso los lugares que desaparecieron...
La ciudad tenía ocho puertas: Puerta Sancho, Portillo, Carmen (es la única que queda), Santa Engracia, Quemada, Sol, Ángel y San Idelfonso. Los muros de los edificios hacían de muralla, también el Ebro y el Huerva y en la margen izquierda el barrio de Arrabal.
Tras los Sitios toda la ciudad será remodelada y diversos planes urbanísticos serán emprendidos. Más de cincuenta calles de nuestra ciudad rinden homenaje a Los Sitios. Quizás el más emblemático sea el Paseo Independencia. Plaza España era el solar del destruido monasterio de San Francisco y del Hospital de locos; Durante la ocupación francesa se proyectó unir este solar con la puerta de Santa Engracia, la calle que lo hacía mucho más estrecha se llamaba también Santa Engracia y este paseo se llamaría Imperial, pero tras varios proyectos sólo tomará forma en la década de 1860, bajo el nombre que hoy conocemos.




